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miércoles, 13 de octubre de 2010

Guy Arcizet, en "France culture" (transcripción radiofónica)


En este blog nos hacemos eco del magnifico trabajo realizado por dos hermanos en sus blogs:

De forma simultánea, haciendo verdad el principio de que la unión hace la fuerza, cierta colaboración "norte-sur" nos permite presentar aquí -por su notable interés- la traducción íntegra al español de la primera entrevista realizada al nuevo Gran Maestro del Gran Oriente de Francia, Guy Arcizet, en un medio radiofónico.

La emisión tuvo lugar el pasado 4 de octubre en el programa de France Culture "Diversos aspectos del pensamiento contemporáneo"; y el trabajo de traducción ha sido realizada conjuntamente por los autores de los blogs "Memoria Masónica" y "Apuntes desde el Rito Francés".

Buena audición y mejor lectura.


Pulsar para escuchar la entrevista


Escuchan France Culture, “Diversos aspectos del pensamiento contemporáneo”.

Hoy, el Gran Oriente de Francia.

Daniel Morfouace.- Buenos días, buen domingo a todos. Daniel Morfouace, del Gran Oriente de Francia. Tengo el placer no sólo de encontrarles para estar con ustedes, sino también de recibir esta mañana al nuevo Gran Maestro del G.O.D.F., Guy Arcizet, elegido hace pocas semanas en nuestra asamblea general.

Buenos días.

Guy Arcizet.- Buenos días.

DM.- Bien, vamos a hablar del G.O.D.F. y de su responsabilidad, pero antes, en dos palabras, Guy Arcizet, ¿quién es usted?

GA.- Me llamo Guy Arcizet y para ser breve –porque tengo ya una vida un poco larga- he sido médico generalista durante cuarenta años en una barriada a las afueras de París, en Bagnolet, en un tiempo en el que todavía aquello era el “cinturón rojo”, esto es, donde la vida era difícil para la mayor parte de los habitantes. Yo era el médico del barrio, abogado de mis propias pasiones casi antes que terapeuta, intentando ayudarles siempre a superar todas esas numerosas dificultades, no sólo médicas.

En este medio encontré mi identidad social y, lo digo frecuentemente, aquí contraje una deuda teniendo en cuenta la sociedad en la que se vivía y que yo era un privilegiado; privilegiado por la vida, por la profesión… Y convivía con otros conciudadanos que vivían situaciones precarias, desfavorecidos… Aquí encontré una especie de camino personal que me llevó finalmente a la Masonería.

DM.- ¿Había una tradición familiar masónica en su casa?

GA.- Sí, había una tradición familiar que no llegué a descubrir hasta haberme iniciado.

DM.- ¿Ah, sí?

GA.- Es lo curioso de mi situación: me enteré después de mi iniciación de que mi abuelo materno y sus cuatro hermanos habían sido francmasones del G.O.D.F.; y tuve luego la emoción de encontrar en las fichas del archivo del G.O.D.F. las huellas de su pasado masónico. Quizá por esto puedo decir que me alimenté en cierto modo con una idea que no llegué a descubrir íntegramente hasta ese instante.

DM.- Bien, las fichas del G.O.D.F. –para que los oyentes no piensen cosas raras- son las fichas del Servicio de Sociedades Secretas del régimen de Vichy. El G.O.D.F. no hace fichas de sus miembros ni de ninguna persona; pero éstas a las que nos referimos son una valiosa herramienta histórica y un doloroso recuerdo porque se trata de la elaboración de un censo de francmasones durante la ocupación y bajo el Estado de Vichy.

GA.-Tiempos muy dolorosos porque mi abuelo era judío y padeció las medidas del régimen de Vichy: era un judío que se encontraba en el norte de África, que era originario de Argelia y que lo pasó muy mal para integrarse en el mundo de posguerra y en particular en el mundo masónico porque los hermanos del G.O.D.F. no le habían dado un apoyo precisamente eficaz. Pero usted lo sabe bien. Los francmasones no son más que hombres y mujeres con sus cualidades y también con sus defectos.

DM.- Esto puede llevarnos a algunas reflexiones sobre la actualidad, porque usted hace referencia –eso entiendo- a las medidas que llevaron a la pérdida de la nacionalidad para algunos franceses que, así parece, no formaban parte de una “buena confesión”; o a aquellas que implicaron la destitución de mandatarios electos; o la expulsión de tantos del ejercicio de la función pública…

GA.- Sí, eso es exactamente. Con la derogación de determinada normativa se vivieron por los judíos del norte de África momentos muy complicados. Algunos acontecimientos recientes nos vuelven a recordar dolorosamente aquellos otros que esperemos nunca más vuelvan a producirse.

DM.- Es cierto: resulta preocupante todo ese rompecabezas que se refiere a la renovación de los documentos de identidad de personas que son francesas, pero cuyos padres o abuelos no lo han sido. Uno se da cuenta de que el asunto merecería dedicarle una emisión completa.

Usted ha hecho en su discurso de investidura, Guy Arcizet, una referencia a un hombre célebre y conocido, Alphonse Baudin. Célebre por morir en las barricadas en el año 1851 pronunciando una frase, algo así como “voy a enseñaros cómo se muere por 25 francos”, aludiendo así al importe de la indemnización parlamentaria vigente en la época. La figura de Alphonse Baudin ¿tiene algún significado especial para usted? ¿Le ha resultado reveladora en algún momento?

Era médico y francmasón, todo hay que decirlo…

GA.- Bien, usted ya lo ha dicho casi todo. Pero además, siendo médico y francmasón también ponía de manifiesto un espíritu de resistencia muy especial en aquel momento, es decir, a mediados del siglo XIX, coincidiendo con el nacimiento de la noción de estado moderno. Es en ese momento, justo después de la II República, que podemos decir surge el estado moderno; y podemos decir al mismo tiempo que la Francmasonería inaugura un período de política no partidista, sino que, siguiendo el curso de las ideas de Proudhon, Fourier, también del solidarismo, la Francmasonería empieza a pensar que el ser humano es un ser social al que será necesario defender en tanto que tal ser social. Así que este hecho emblemático de la muerte de Alphonse Baudin fue el más importante de toda su existencia –también para muchos de nosotros- porque permitió su “panteonización”. Se le llevó al Panteón en unas condiciones políticas bastante cuya descripción resulta bastante interesante. Es indiscutible que es una de las grandes luces del siglo XIX y también de cierta Masonería comprometida con las luchas sociales. Me parece muy importante. Y creo que los otros francmasones –no vamos a citarlos a todos, hay muchos-…

DM.- Si, hay otros…

GA.- Sí, exacto… En esa sucesión lógica, personas como Groussier o Paul Ramadier trabajaron sobre el Código del Trabajo y trataron, valiéndose también de ese espíritu de resistencia, de ayudar a los considerados más desfavorecidos en el momento, es decir, los asalariados, los obreros que lo eran en condiciones de vida difíciles y a los que intentaban defender. Y hablo de esto teniendo en cuenta que a día de hoy, con el paso de los años, vemos cómo se deteriora el contenido del Código de Trabajo y cómo desaparecen algunas conquistas y protecciones sociales que considero son muy importantes; y ante lo cual hemos de estar vigilantes. Los francmasones del G.O.D.F. deben estarlo también para que los más débiles puedan encontrar su sitio con toda normalidad en la vida.

DM.- Y en una sociedad en la que se habla del Estado providencial, donde existe la solidaridad, todo esto que está sucediendo ¿es inevitable?

GA.- No creo que lo que está pasando con el sistema de protección sea inevitable. El logro de la protección social nunca es definitivo. Y si pudiésemos definir de una forma filosófica (porque los francmasones se ocupan de la filosofía; ya sabe usted que decimos que somos al tiempo filósofos, filántropos y personas de progreso)…Si queremos permanecer en esa dimensión filosófica es obligado decir que hay que ser extremadamente prudente, porque el ser humano es en la actualidad probablemente la más pequeña de las preocupaciones de la colectividad. La colectividad sumerge al individuo en una especie de corriente en la que pierde su identidad, donde pierde la propia especificidad; y donde normalmente existe también una tendencia . y lo digo de forma simbólica- a perder la propia vida, es decir, que no existe posibilidad de elegir ni tampoco la seguridad necesaria para poder expresarse.

DM.- Basta con escuchar no importa qué discurso oficial, probablemente menos sobre las ondas de esa emisora que sobre otras, o en la televisión, para darse cuenta de que los individuos se sumergen efectivamente en datos estadísticos y globales…

Bien, lo había comentado, Guy Arcizet acaba de ser elegido Gran Maestro ¿Qué nos puede decir? ¿Cómo se presenta esta función tan difícil, tanto en la fase de acceso a la misma como en la posterior de ejecución y funcionamiento…?

GA.- Bueno, mire, voy a hacerle sonreír… Me siento como el músico que entra en el salón de baile, toma su instrumento, va a comenzar a tocarlo, pero no tiene ninguna ilusión. Es al final del baile cuando se paga a los músicos. Y podré responder a la pregunta que usted me hace tal vez dentro de algún tiempo…

DM.- Se lo recordaré, pues, y se lo volveré a preguntar dentro de algún tiempo. Tendrá usted, al menos, ciertos objetivos… quiero decir, ciertos puntos de referencia para el GODF.

GA.- ¡Sí! Creo que hay al menos dos aspectos que me gustaría desarrollar: el primero es que nuestra institución necesita volver a ciertos fundamentos que eran anteriormente los suyos; tal vez no sean específicamente masónicos, pero se trata de ciertos fundamentos que son los de la cultura y la espiritualidad. No voy a desarrollar esto aquí porque sabe usted que, cuando se habla de espiritualidad, se manifiesta con demasiada frecuencia cierta tendencia a entenderla como perteneciente a la religión. Y yo creo que, como laicos, tenemos derecho a recuperar este término, espiritualidad, para entrar, justamente, en una dimensión que es una dimensión esencial de la transcendencia; es decir, vivir para tratar de superarse, de elevarse. Este es el primer aspecto que le comentaba.

El segundo aspecto es la lucha social. Es cierto que la Francmasonería no siempre ha sabido comunicar bien la vía filosófica y filantrópica de la que le he hablado antes. Y (la Francmasonería) constata que, en el mundo actual, se niegan con frecuencia los principios que ella defiende, que no son sino los principios republicanos, con –por supuesto- la laicidad. Y creo que aquí hay una verdadera, verdadera lucha que es la de la dignidad humana. La dignidad humana está inscrita, prácticamente grabada en mármol, desde la Declaración de los Derechos del Hombre del 48: el reconocimiento de la dignidad inherente a todos los miembros de la familia humana y sus derechos iguales e inalienables es el fundamento de la libertad, de la justicia y de la paz en el mundo -se lo he dicho de memoria… espero no haberme equivocado-, y éste podría ser también, en definitiva, el fundamento de la Francmasonería.

DM.- Nos ha hecho un rápido esbozo de las concepciones de la Francmasonería: la dimensión iniciática y la dimensión de acción en la sociedad, en el mundo, entre los hombres.

GA.- Sí, porque no concibo cómo puede uno entregarse únicamente a una especie de búsqueda personal y mística. Sabe usted, he visto cómo muchos franceses escuchan la llamada de los “hombres de Dios” e intentan recuperar cierta dimensión intelectual y espiritual. Esto me parece muy importante. Pero esa dimensión intelectual y espiritual de estos hombres, o de Charles de Foucauld, yo no espero vivirla únicamente con una visión personal y limitada, sino que quiero ponerla al servicio de los otros. Por supuesto, sé que, entre los hombres de Dios, hay unos pocos que realizan este proceso. Y nosotros, como francmasones, como laicos, debemos tender a esa dimensión, que es una dimensión al servicio a los que nos rodean. Le ha hablado antes de una deuda: somos numerosos los que tenemos una deuda con la sociedad; sabe usted, se trata de una deuda a la que se refirió Leon Bourgeois como deuda de solidaridad. Yo hablo de una deuda que hay que saldar mediante las acciones que podamos emprender.

DM.- Acerca del patrimonio cultural e identitario del Gran Oriente de Francia al que usted se ha referido… ¿qué desea usted para los años próximos en este terreno?

GA.- Creo que no hay que tener miedo a ciertas palabras: espiritualidad, por supuesto, pero también cultura. Sabe usted, cultura no es la parte que emerge del iceberg; cultura no es únicamente un coloquio, no es únicamente un museo, no son únicamente unos libros… Cultura es una forma de comportarse; es decir: es búsqueda, cultura es transcendencia, cultura es transmisión… Es todo intento de ejercitar los valores. Y si tiene que haber en ese terreno una acción, una vez más creo que es necesario pesar el peso de nuestra cultura y estar orgullosos de transmitirla.

DM.- Sé que presta usted también una atención particular a la Fundación del Gran Oriente de Francia, una formidable institución de la que hemos hablado ya en otra ocasión. ¿Qué palabras, qué perspectivas tiene usted para dicha Fundación, qué desea usted que esta Fundación continúe haciendo?

GA.- La Fundación del Gran Oriente de Francia es una fundación de utilidad pública desde hace más de veinte años y la utilizamos en una lucha –podría decirse- que es una lucha humanitaria. Pues bien, cuando se habla de lucha humanitaria piensa uno rápidamente en las ONGs. Nosotros no somos una ONG, pero participamos en numerosas acciones de apoyo a ONGs y a instituciones que trabajan, por ejemplo, en Haití, donde trabajamos con una asociación médica internacional, AMI por dar un nombre, a la que entregamos fondos y espero poder desplazarme allí el mes próximo para constatar sobre el terreno el trabajo que realizamos, sobre todo en el terreno de la protección.

DM.- Pues bien, hemos tenido ocasión de tratar este tema con usted, don Guy. Estoy verdaderamente encantado de haberle recibido y de haber tenido ocasión de hacer esta presentación. Sólo me queda desearles a todos un buen domingo. Espero volver a encontrarme con ustedes el primer domingo del mes próximo. Pueden ustedes volver a escuchar esta emisión en la web de France culture, descargarla y escuchar más tarde el podcast en la web del Gran Oriente de Francia.

miércoles, 6 de octubre de 2010

MUJERES Y GODF



El pasado lunes 4 de octubre fue un dia singular, historico, para el Gran Oriente de Francia en España.

Por primera vez una logia española, RL Rosario de Acuña en Gijon, celebro la iniciacion de dos mujeres.

Felicitaciones a los Hermanos de Gijon por las nuevas incorporaciones, y por haber dado un paso mas en el caminar de su taller.

domingo, 5 de septiembre de 2010

GODF oficialmente acepta la iniciacion de mujeres


El Convento septiembre de 2010, ha sido una cita historica.

La tarde del jueves 2 de septiembre, los delegados que representaban a las 1200 logias del GOdF repartidas por todo el mundo, modificaron el art. 78 de nuestros reglamentos, dejando expeditamente claro que NO puede rechazarse una candidatura de admision atendiendo a razones de genero.

Esto significa que todas la logias del GOdF podran, si asi lo desean, iniciar a aquellas mujeres que cumplan los requisitos necesarios para ser admitida a la iniciacion masonica.

Desde aqui nos felicitamos de este momento, en el que hemos participado y hemos colaborado activamente, pero queremos felicitar especialmente a aquellos talleres que abrieron camino, a aquellas logias especialmente a las españolas, que iniciaran mujeres en breve, y a las heramas ya afiliadas e iniciadas en el seno del GOdF que ahora veran estabilizada su situacion.

lunes, 5 de octubre de 2009

Articulo Charles Arambourou - Mixcidad GOdF

Pertenezco a una de las cinco logias del GODF que, en 2008, iniciaron a seis hermanas, reconocidas públicamente como tales por el Gran Maestro del GODF (que sin embargo rechaza ahora su inscripción admnistrativa). Sin pretender resolver y cerrar este debate que dura ya siglos (y sobre el que las Asambleas del GODF se han ocupado regularmente nada menos que desde 1869), me gustaría volver a la cuestión planteada a los Conventos del GODF de los años 2008 y 2009, que versaba no sobre la "mixtidad", sino sobre la libertad de las Logias para iniciar sin distinción de "género". Mi aportación tiene en este caso su origen en la praxis.
Lejos de reivindicar una "transgresión", mi Logia tiene plena conciencia de haber aplicado mediante esta iniciación, el derecho "masónico" y también la legalidad de la República. Es necesario precisar que los estatutos del GODF, asociación regulada por la ley de 1901 (N.T.: Ley de Asociaciones francesa, y que reconoció este derecho por primera vez) desde el año 1913 (N.T.: año de inscripción en la Prefectura), no contienen ninguna estipulación relativa al "género", al contrario de lo que sucede con la Gran Logia Nacional de Francia, la Gran Logia de Francia (ambas masculinas), o la Gran Logia Femenina de Francia (exclusivamente femenina).
Dicho lo anterior, contrariamente a lo que piensa Jean François R. (N.T.: otro articulista que participa en el debate en el blog al que se hacía antes referencia), el Convento del Gran Oriente de Francia no ha "escogido la no mixtidad".

¿Sobre qué tenía que pronunciarse? En modo alguno sobre la "mixtidad" pues plantarla, comportaría de hecho la obligación para todas las Logias de atender y examinar las candidaturas presentadas por mujeres: algo que en este momento yo no reivindico. La cuestión planteada trataba sobre la libertad de las Logias de iniciar -o no- mujeres. Cuestión completamente redundante al desprenderse la existencia de tal libertad de los propios estatutos de la asociación, pero en todo caso indispensable para contribuir al "aggiornamento" de la Obediencia, implicando necesariamente el asentimiento de sus miembros, que son las Logias.


¿Ha votado entonces este Convento la "no libertad"? El rechazo de todo debate, las presiones y manipulaciones varias, la violación repetida de las reglas estatutarias, hipotecan seriamente el alcance del voto. El desorden más absoluto ha reinado, hasta el punto de que el propio Convento rechazó aprobar el acta de la sesión. Siendo un poco agudo se puede decir sobre qué se pronunciaron muchos delegados: sin duda, muchos temieron ver imponerse la mixtidad en el seno de sus logias. Digámoslo más claro: Este Convento no sirvió para nada.

Plantearé tres cuestiones en torno al debate que tiene lugar en el blog Mezetulle:

1.- Catherine Kintzler y Jean François R. hablan sobre un tema legítimo, la mixtidad, pero no aclaran nada sobre la cuestión planteada en el GODF: la libertad de las Logias.
2.- Ni Catherine Kintzler ni Jean François R. están equivocados desde el punto de vista "iniciático". Pero desde el punto de vista de la historia y el progreso de la humanidad estamos ante otra cosa diferente: Y el progreso se hace... Progresivamente, y mediante el debate.
3.- Reconozco perfectamente el derecho de Jean François R. de no querer trabajar más que entre hombres en su Logia, aunque yo no comparta esa forma de ver las cosas, y no se trata de impedirle ejercitar su opición. Pero esta tolerancia debe ser "mutua", algo que es perfectamente posible como voy a indicar luego.

Seamos "realistas", que es casi tanto como decir prácticos. El Gran Oriente de Francia es a la vez una especie de "federación de Logias" y una asociación iniciática (ésta es su "seña de identidad"). Esto es precisamente lo que hace de la libertad de las Logias a la vez ser cuestión y respuesta.
Cada Logia define soberanamente el que va a ser su "camino iniciático" con arreglo al cual va a proceder, principalemente, a la recepción de nuevos miembros. La elección de un rito en vez de otro forma parte de esto; pero sucede otro tanto con el deseo de trabajar entre hombres, o con Hermanas que vienen de visita, o con Hermanas iniciadas en el seno de la Logia (caso de al menos seis Logias en el GODF).

Aunque no tenga ninguna creencia religiosa, en tanto que no me reconozco el derecho de negar la calidad masónica de las Logias que trabajan "a la gloria del Gran Arquitecto", tampoco me reconozco el de negar a los demás la elección de la masculinidad: constato que es dominante en la Francmasonería francesa (de la que sólamente el 11% de sus adeptos son mujeres, teniendo en cuenta a la totalidad de las Obediencias). La libertad no es divisible.
Esta afirmación hay que entenderla, tomando en cuenta mis propias convicciones universalistas, bajo la reserva de que se trate de una elección iniciática razonada, y no como la expresión de una pasión profana. Porque la libertad iniciática es el único argumento invocable -y además inatacable- en favor de la masculinidad de una Logia. Cualquier otra consideracón (por ejemplo, "la cuestión erótica") puede suponer la existencia de un problema (de hecho lo prueba el debate habido sobre el blog "Mezatulle"), y un objeto de debate recurrente, pero en todo caso incapaz de comprometer el sentido común.

A partir de aquí, la libertad de las Logias es la única solución masónica: que nadie pretenda imponer a los demás su propia elección inciática y que todos respeten los principios y estatutos de la asociación que los federa.
¿Cómo se hubieran expresado los delegados del Convento del GODF si hubieran tenido la ocasión de oír estos argumentos en el curso de un debate que fue rechazado? ¡Estoy seguro que no habría existido un 56% en contra! No se trata de rehacer la historia, pero la rueda girará ineluctable....

Finalmente, ¿por qué no continuar con la reflexión en el blog de una filósofa?
Respetar la diversidad de opciones (sexuadas o no) de las Logias, es admitir, incluso aunque no se comparta esa elección, que algunos Francmasones no se encuentran cómodos ante una experiencia que compromete su intimidad espiritual ante mujeres, tal y como atestigua en el fondo Jean-François R. Esto evolucionará, sin duda, pero a muy largo plazo.
Dicho de otro modo, como buenos laicos que somos, distingamos la esfera privada (entiéndase personal) del camino masónico elegido por la Logia, y la esfera pública de la asociación de Logias que es el Gran Oriente de Francia, definida por sus propios estatutos sin establecer diferenciación alguna entre las personas en función del género.

El respeto a la libertad de conciencia (del que forma parte la propia elección iniciática) lleva a un ateo a admitir que otros ciudadanos convivan con opciones religiosas aunque él las juzgue falsas, y todo ello en el marco de la legalidad democrática (N.T.: "legalidad de la República" en el texto original). Lo que hay que descartar en un corpus social organizado no es la creencia en sí (aunque se la combata filosóficamente), sino la pretensión de las religiones, en el ámbito de la sociedad "profana", de regentar la esfera pública; del mismo modo, en el GODF, ha de rechazarse la pretensión de los "masculinistas" de imponer la ley particular de su Logia al conjunto de una Obediencia que, por el contrario, ha hecho una elección universalista, no sexuada, como mínimo desde el año 1913, aunque esta no haya sido puesta en práctica hasta el año 2008.

Charles Arambourou, ha sido profesor y funcionario. En la actualidad es Magistrado en el ámbito financiero. Es miembro de la Unión de Familias Laicas.

Fuente y Traducción:
http://memoriamasonica.blogspot.com/

lunes, 28 de septiembre de 2009

Mixtidad: La francmasonería deja de lado su propia historia - Jean Michel Quilladert

En su asamblea general del 3 de septiembre de 2009, el Gran Oriente de Francia ha rechazado de nuevo, mayori- tariamente, la posibilidad de que una mujer pueda ser miembro de la principal y más antigua obediencia masónica de origen francés.

Aparte del aspecto totalmente anacrónico que trasluce, esta decisión supone además un retroceso histórico para la francmasonería en relación con la evolución de la sociedad, y el cumplimiento del objetivo común de los francmasones para la consecución de una sociedad más justa, más fraternal y más humana.

El Gran Oriente de Francia se enorgullece con razón del trabajo hecho por sus antecesores en favor de la libertad de conciencia, de los derechos de las personas en 1789 y más adelante, en 1948, con la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, o en favor de la proclamación del principio de separación de las iglesias y el Estado, la igualdad social y el laicismo.

Todos estos principios fueron suscritos y reivindicados por los antiguos grandes maestros del Gran Oriente en un artículo publicado en Le Monde el pasado 26 de agosto de 2009, y también por el Gran Maestro en ejercicio.

¿Cómo podemos construir un mundo excluyendo a la mitad del género humano?


En esta sociedad en la que una mujer es amenazada con cuarenta latigazos por llevar pantalón; en la que las mujeres sufren la exclusión de toda forma de enseñanza y vida social y ciudadana, en Afganistán, donde se ven obligadas a llevar un velo que esconde todo su cuerpo; en la que las mujeres son siempre, por efecto de las violaciones, las primeras víctimas de las guerras; en la que la igualdad hombre-mujer, a nivel de salarios, responsabilidades y empleo, constituye una reivindicación que no puede ser cuestionada por ningún demócrata; en esta sociedad, cómo es posible que los francmasones, que se consideran herederos de la Ilustración, puedan cerrar la puerta de su asociación ¡a la mitad del género humano!

Ya lo sé: me van a decir éso de que todas las tardes las logias del Gran Oriente de Francia, mujeres que pertenece a otras obediencias femeninas o mixtas particpan en las reuniones junto a los hermanos del Gran Oriente. Pero eso no impide que a día de hoy, y éste es el meollo del asunto, niguna mujer puede cotizar, y en consecuencia ser miembro y participar en la animación de la vida interna del Gran Oriente de Francia.

Ninguna mujer puede ser elegida a ningún puesto de responsabilidad en el seno de esta asociación que cuenta alrededor de 50.000 miembros.

¿Es esto normal?

Siendo Gran Maestre del Gran Oriente de Francia entre septiembre de 2005 y septiembre de 2008 inicié este debate cuando nadie lo pedía, pensando que una toma de conciencia podía llevar finalmente, y por vías democráticas, a una decisión favorable y también decisiva de nuestra asamblea. Hicimos el esfuerzo pero hemos fracasado.

Es algo que constato con tristeza.

¿Cómo puede ser hoy creíble el discurso de los francmasones en torno a cuestiones como la bioética, que en muchos de sus aspectos afectan a los derechos fundamentales de la mujer?
¿Cómo podemos a día de hoy defender con solidez el laicismo, que es la expresión de la universalidad y de la igualdad entre todos los ciudadanos, cualquiera que sea su origen, su militancia o su cultura?

La decisión actual tomada por la asamblea del Gran Oriente de Francia es reveladora de un repliegue de la fracmasonería sobre sí misma, separándose de las problemáticas sociales en las que, sin embargo, debería estar plenamente implicada en nombre del progreso de la humanidad.

Palabras frívolas y discursos de otros tiempos


Habrá sensibilidades puras que contraargumentarán que la francmasonería es una sociedad iniciática en la que no hay iniciaciones mixtas, sino únicamente masculinas o femeninas: Toda una frivolidad que se identifica con un discurso pasado de rosca.

¡Hasta los cultos religiosos no se practican ya de la misma forma que en la Edad Media!

Habrá otros que vendrán a decirnos que hay dos géneros, dos sexos, y que no es del todo inconcebible que haya hombres que puedan desear reunirse entre ellos y mujeres entre ellas.¡Cierto! Pero de ahí a prohibir a las mujeres tener los mismos derechos en el seno de la misma asociación hay una enorme distancia.

Ningún argumento racional, ningún argumento ético y ningún argumento masónico es adminisble para oponerse a la adhesión de una mujer a una obediencia masculina como el Gran Oriente de Francia.

Quizá con la desesperación y el grito de alarma que estoy lanzando en este momento pueda provocar un sobresalto y lograr, por fin, que los miembros del Gran Oriente de Francia que han estado siempre a la cabeza de las necesarias evoluciones de la francmasonería, se ubiquen de nuevo y sean capaces de retomar el camino de la iniciación masónica, ese camino que nos enseña a tomar distancias con respecto a nosotros mismos, con respecto a nuestros apriorismos, a nuestros tabúes, nuestras pasiones, y siempre con el objetivo de "reunir lo disperso".

¡Cómo vamos a "reunir lo disperso" si no somos siquiera capaces de reunir a los hombres y a las mujeres, juntos, en el corazón de la principal obediencia masónica "francesa"!

Alfred de Vigny escribió :
«Cuando se conoce la historia de las mujeres desde el origen de la humanidad, no es buenos días lo que hay que decirle al encontramos con una. Más bien hay que pedirle perdón".
A pesar de todo, continuemos en el trabajo de convencer y sin perder la preocupación de mantener la unidad de la Obediencia.

Jean Michel Quillardet. Ex- Gran Maestro del Gran Oriente de Francia.

Fuente y Traducción:
http://memoriamasonica.blogspot.com/

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